sábado, 10 de septiembre de 2016

VIVIR DEL ARTE

Cuando una persona nace en una cuna humilde, pobre, y aspira a vivir de y para una actividad artística, debe saber que el camino será arduo, a veces demasiado arduo, y muchas veces demasiado injusto. Deberá aceptar las dificultades como un precio que es necesario (indispensable) pagar. Hay que tener una gran determinación para esto, una buena dosis de humildad y un alto grado de tolerancia. El éxito llegará, tarde o temprano. Pero cuando llega, lo mejor es que nos encuentre dignos, sonrientes, sin las señales en el rostro de la viejas dificultades, de los antiguos problemas, de aquellas carencias pasadas, y con alegría en la mirada: esa alegría propia de los que aman la belleza, a las personas, la vida con sus luchas, y la libertad.