martes, 13 de septiembre de 2016
sábado, 10 de septiembre de 2016
VIVIR DEL ARTE
Cuando una persona nace en una cuna humilde, pobre, y aspira a vivir de y para una actividad artística, debe saber que el camino será arduo, a veces demasiado arduo, y muchas veces demasiado injusto. Deberá aceptar las dificultades como un precio que es necesario (indispensable) pagar. Hay que tener una gran determinación para esto, una buena dosis de humildad y un alto grado de tolerancia. El éxito llegará, tarde o temprano. Pero cuando llega, lo mejor es que nos encuentre dignos, sonrientes, sin las señales en el rostro de la viejas dificultades, de los antiguos problemas, de aquellas carencias pasadas, y con alegría en la mirada: esa alegría propia de los que aman la belleza, a las personas, la vida con sus luchas, y la libertad.
viernes, 3 de junio de 2016
domingo, 22 de mayo de 2016
LOS ESCRITORES Y SUS IMBECILIDADES
Muchos escritores se parecen a
esas vecinas que se cruzan en el mercado y comienzan a hablar sobre los méritos
de sus hijos (en el campo que sea) para dejar en claro que los suyos son
mejores que los de su interlocutora (en el campo que sea).
En un bar escuchaba cómo dos
escritoras llevaban a cabo un verdadero ping-pong, interminable, acerca de sus
éxitos: si a una le habían reseñado un libro, a la otra dos; si una fue
entrevistada en una radio, la otra en televisión; si una estaba trabajando en
un cuento largo, la otra en un largo y arduo ensayo sobre el cuento…, y así…
El mensaje subyacente,
furtivo, siempre es el mismo: “Soy mejor que tú, tienes que darte cuenta de una
vez”. Lo inaudito es que actuarían del mismo modo ante Borges o García Márquez.
domingo, 24 de enero de 2016
lunes, 30 de noviembre de 2015
OTRO CONSEJO PARA ESCRITORES NOVELES (EN VEZ DE DORMIR LA SIESTA)
El mejor consejo que se le puede dar a un
escritor principiante es el de leer mucho (y escribir un poco menos, claro).
Poco se habla de la forma en que el aspirante a escritor debe conducirse en su
faceta más humana.
A medida que va publicando en la Web, en
revistas y diarios (ni hablar del primer libro) comienza a recibir aplausos y
cumplidos de gente cercana a sus afectos. La subsiguiente inclusión en
agrupaciones y la participación en congresos y mítines literarios le granjeará
la amistad y el elogio de escritores ─muchos─ renombrados. El interés y la
estima que muestran por tu trabajo es real, pero no son tan enérgicos como
aparentan.
Escritor principiante: aquí es donde debe
encenderse tu luz de alarma. Quienes palmean tu espalda se saben mejores
artistas que vos. Están completamente
seguros de su superioridad. Apostarían su alma testificando que el peor de sus
textos es superior ─muy superior─ a lo mejor que pudiste escribir.
Creer en esos elogios es vergonzoso. Estar
a la espera de esas caricias fingidas, es humillante. Lo que hay que aprender a
distinguir son las flores verdaderas de las que (muy bonitas) son de plástico.
Y con esto no quiero decir que aquellos que regalan alabanzas artificiales son
malas personas; en absoluto: todos actuamos así en algún momento. Que recuerde,
yo lo hice (y no fue la única vez) el mes pasado en una librería. Todos tenemos
un pequeño demonio que nos lleva a actuar así.
Entonces, lo que debemos aprender son dos
cosas: distinguir lo auténtico de lo ficticio, y aprender a convivir con ese
demonio que llevamos dentro (entrenarnos para que aflore lo menos posible es el
desafío). Ese demonio vive hambriento de adulaciones, y nos obliga a adular (en
beneficio propio). Ser conscientes de este deshonroso defecto que tenemos, ya
es un avance. Gozaremos de incontables momentos de felicidad. No hay nada más
divertido que saber que quien te está felicitando, con su mano en tu hombro, en
su imaginación sobrenatural ve su zapato (de oro) en tu cuello (de cordero).
Usted, joven escritor y aspirante a la
inmortalidad, salga de esas reuniones, busque a su esposa, novia, amante o
incluso gente que no sepa ni leer ni escribir (y que lo quieran bien), tómese
una cerveza y ríase junto a ellos de lo que acaba de vivir. Aspire a ser mejor
persona para ellos. Porque ellos ─únicamente ellos─ sienten que usted es un
gran artista, alguien admirable y único en este universo repleto de
constelaciones de aplausos.
lunes, 13 de abril de 2015
martes, 10 de junio de 2014
MI FABULA, TÚ
Yo sé que te prometí un cuento,
Que hable de tus sueños de niña,
De cómo te han mentido los presidentes,
Del miedo que sientes al descubrir una nueva arruga.
Yo sé que te prometí un cuento,
Que hable de aquella fuente sin monedas
Y del primer beso que no supo tan bien,
Que hable de las montañas que mirabas
Y nunca pudiste alcanzar.
Yo sé que te debo un cuento,
Que hable de los sueños a los que fue necesario renunciar,
de tu picardía al
verte en las vidrieras,
que hable de aquella traición
que tus ojos olvidarán como un nombre en la playa.
Yo sé que te debo un cuento,
Que hable de aquel secreto
Que con nadie compartirás.
Que hable de aquel dolor
Que un día te nubló todo por dentro.
Yo sé que te debo un cuento,
Que recupere las olas de tu mar
Y que arranque las lágrimas de tu calendario,
Que te dé lo que esperabas de la vida,
Que te diga que el mundo es tuyo,
Y que la reina de esta fábula sos vos.
TODO VOLVERA
Tiene leña
la casa de la niñez,
Más que
leña, guitarra.
Cómo echarte
al olvido.
La galería y
mi abuelo,
El limonero
y los mangos.
El mesón
gigante, las risas y el pan.
La ternura
de un perro jugando
Conmigo
entre las plantas.
La siesta
sagrada y el temor al duende.
Las manos
con harina de aquella
Tía
solterona.
Qué lindo
era, desde allí,
Mirar el
cielo de Tucumán.
No quiero
otra suerte
Que la de
volverte a ver.
CALLES DE MADRUGADA
Perro
viejo, callejero, te veo beber de un charco al costado de la calle. Un gato se
acerca y bebe a sus anchas. No sé si has visto en el agua tus ojos cansados,
tus ojos oscuros de oscura hora. Sí sé que suspiraste, sí sé que al desaparecer
calle abajo, y me miraste, también comprendiste.
viernes, 28 de febrero de 2014
martes, 21 de enero de 2014
jueves, 5 de diciembre de 2013
viernes, 22 de noviembre de 2013
Y A VECES TAMBIÉN
Despertar
un domingo y mirar al sol como a un adversario. Recordar con enfado que ya es
momento de regar las plantas. Atravesar un parque despoblado sin siquiera mirar
los árboles. Comprar comida hecha u
olvidarse de comer. Acariciar sin ganas a la gata mimosa. Abrazar sin risas al
amigo entrañable. Andar por las bulliciosas calles como un sordo. Pedir que no
moleste al vagabundo que estira su mano. Caminar despacio cuando es muy tarde. No
temer nunca más al jefe despiadado. Escuchar con desinterés la sugerencia del
médico. Sentir un nudo en la garganta a cualquier hora. Dormir con la compañía
del televisor encendido. Despertar el lunes y mirar al sol como un adversario.
Esto también es amor. Implacable amor.
martes, 5 de noviembre de 2013
sábado, 6 de abril de 2013
sábado, 29 de diciembre de 2012
viernes, 7 de diciembre de 2012
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